23 DE junio DE 2016

EL RUDO DE LA FAMILIA

EL RUDO DE LA FAMILIA

La firma italiana lució la versión más extrovertida de su gama, un crossover con aspiraciones deportivas y un look muy atractivo

Los Cabos.– El Cinquecento en su mejor estado. El cautivador italiano ahora tiene una figura más robusta, pero llena de actitud, sin olvidar que disfruta despeinarse y elevar las capacidades, así es el Fiat 500X.

A diferencia del 500L, este crossover, que comparte plataforma con el Jeep Renegade, busca más las formas de un coupé que las de una camioneta y tiene una inclinación más marcada hacia un auto más lúdico y deportivo.

Nuestro primer encuentro con él fue hace más de un año en París, cuando la firma lo lanzó con bombo y platillo, unos meses más tarde nos cruzamos con él en varios autoshows de Estados Unidos y por fín pudimos comprobar si su apariencia era sólo una artimaña de ventas o si realmente había dentro de él un alma más libre.

A pesar de que el interior de este vehículo es prácticamente una calca del 500L, con sentarte se notan diferencias en la posición de manejo.

Los primeros Kilómetros de nuestra ruta entre La Paz y Los Cabos, en Baja California Sur, nos muestran un auto muy confortable en la ciudad y con ganas de subir las revoluciones. Debajo del cofre se encuentra un motor de cuatro cilindros 2.4 litros Tigershark, naturalmente aspirado, que genera 180 caballos de fuerza y 175 libras-pie de torque, acoplado a una transmisión automática de nueve velocidades.

Sin duda ésta es la mejor ejecución en México de esta motorización, que en modelos como Dodge Dart y el Chrysler 200 nos había quedado un poco a deber, claro, dos modelos que son más grandes y pesados.

La autopista que lleva de Todos Los Santos a Cabo San Lucas nos permitió explorar mejor su comportamiento.

Las largas rectas y amplias curvas nos ayudaron a sacar lo mejor de su comportamiento dinámico. La aceleración es muy buena , sobre todo apoyado en la forma como la transmisión exprime el torque durante los primero cambios, incluso antes de preguntar si el motor estaba sobre calentado, especulamos con que traíamos el cuatro cilindros turbo de 500L por su buen desempeño.

Antes de partir movimos la perilla selectora al modo Sport, con lo que la dirección se endurece, los cambios son más largos y la respuesta del acelerador más rápida.

En pocos metros ya superábamos los 150 km/h. sin habernos percatado. A pesar de su altura y tamaño es bastante estable.

Las primeras curvas nos enseñaron lo bien que apunta y la soltura con la que curvea, incluso un par de curvas más cerradas de lo que esperábamos nos llevaron a tener que reducir un poco de velocidad pisando ligeramente el freno.

Más adelante una pickup que se cruzó desde el lado derecho de la carretera para cruzar a los carriles del sentido contrario nos hizo frenar a fondo, y de nuevo nos sorprendimos por lo bien que se trabajan los sistemas de seguridad pasiva como el ABS y el control de estabilidad, que nos mantuvieron dentro de nuestro carril sin esas bruscas transferencias de peso que un auto de esas dimensiones suele tener en una frenada de emergencia.

Una vez que llegamos a Cabo San Lucas, regresamos la perilla al modo normal, que trabaja para que el motor sea más eficiente y la dirección más suave, ayudando a que las maniobras para escapar del tráfico sean más sencillas.

El clima no nos permitió probar el tercer modo de manejo, enfocado a condiciones de nieve, hielo o lluvia en el camino, modificando la forma en la que entrega el torque a las ruedas y poniendo más alerta a los sistemas de seguridad activa.

La firma italiana está bocetando la posibilidad de inducir a nuestro país una versión Abarth con motor turbocargado.

El lado más funcional y emocionante del 500 es también el más sexy, un vehículo dinámico, atractivo y que se puede compartir con más amigos o la familia.

Via: EXCELSIOR